Estudié la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales en el Instituto Tecnológico de Ciudad Guzmán. Al concluir mis estudios, empecé mi búsqueda por un empleo en el que me pudiera desempeñar y pudiera poner en práctica los conocimientos y valores que me habían sido transmitidos por mis maestros. Siendo sincera con ustedes, algo que no me gustó fue el hecho de que en la mayoría de las empresas me solicitaban tener experiencia en el puesto solicitado, que sin duda alguna no había obtenido aún, pues era recién egresada y todavía no me daban la oportunidad de adquirirla.
Afortunadamente en agosto de 2007 se me presentó la oportunidad de iniciarme como docente en la Institución que laboro actualmente. Sin dudarlo acepté la oferta de empleo, ya que la docencia era una inquietud que tenía desde tiempo atrás, a la vez que era una forma diferente pero gratificante de aprovechar lo aprendido.
El ser docente demanda de una verdadera convicción y no una obligación, por lo que tenemos que poner nuestra mayor dedicación y el mejor de nuestros esfuerzos sin esperar una gran remuneración económica a cambio.
Sin duda alguna el desempeñarme como docente en la educación media superior ha sido un gran reto, ya que aprendí a poder relacionarme, hacerme entender y respetar por jóvenes para los cuales no soy tan mayor de edad. Del mismo modo es una labor en la que no solamente tengo mucho que enseñar a mis alumnos, sino que también tengo mucho que aprender de ellos. Innegablemente tenemos la responsabilidad de formar hombres y mujeres que sean útiles y productivos a ellos mismos y a la sociedad.
El ser docente me brinda satisfacciones como son: el poder contribuir en la formación de hombres y mujeres de bien, brindándoles los conocimientos y valores necesarios para poder hacer frente a los problemas que se les presenten en la vida. Del mismo modo me es satisfactorio el interés mostrado por algunos alumnos por aprovechar lo que trato de transmitirles.
Algunas insatisfacciones que tengo como docente son: el desinterés mostrado por algunos de los estudiantes para aprovechar la oportunidad que tienen de estudiar, recibir nuevos conocimientos, reforzar los ya aprendidos y superarse tanto profesional como personalmente.
Esto aunado, a que algunos padres de familia muestran apatía por la educación de sus hijos al no involucrarse en ella, creyendo que es responsabilidad únicamente del docente y de la institución en que estudian.
Disfruto mucho lo que hago en mi labor docente, día a día doy lo mejor de mí como persona y profesionista. No olvidemos que en nuestras manos está la preparación de los hombres y las mujeres del mañana.
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Maestra Adriana.
ResponderEliminarEn los requerimientos laborales se dan éstas incoherencias donde a los jovenes les piden experiencia y a los mayores que cuentan con experiencia les piden máximo 30 años de edad, lo más importante es que usted es una compañera docente comprometida con la formación de adolescentes y le deseo éxito en su tarea educativa.
Saludos.
Asdrúbal.